La fuerza de un Estado siempre será el terror, ya que en la actualidad ¿Qué nación ha logrado cohesionar a su pueblo bajo leyes justas, políticas públicas dispuestas para un desarrollo que apunte a la felicidad, una economía estable que re-distribuya equitativamente las riquezas? Incluso si algo así se logra, rápidamente se esconderán esos resultados (¿ha escuchado hablar ud. de Islandia?).
El terrible incendio que ha consumido hectáreas de bosque de Las Torres del Paines y de la 8va región ha sido, esta vez, la coartada para que las actuales autoridades justifiquen las nuevas políticas de terror de este estado – porque no es solamente una política de gobierno – y rápidamente ha renacido ese espíritu paranoico que nos recuerda tanto el famoso Plan Z de la derecha golpista durante los años `70.
Relacionar la quema de una moto de una carabinera en la ciudad de Santiago con los atentados de la Coordinadora Arauco Malleco (CAM) y los incendios forestales parece un juego de un niño poco informado, que solo es capaz de relacionar el fuego. Del mismo modo podríamos pensar que son culpables todos los que tienen un fósforo o encendedor.
Es sabido que los órganos de inteligencia están haciendo todo lo que pueden para inculpar a activistas políticos, re-interpretando las leyes al punto de lograr sus objetivos. Suficiente es escuchar el audio de la audiencia en donde declara uno de los encargados de investigar sobre el famoso “Caso Bombas”, en donde teniendo un alto carga, prácticamente no entendía lo que investigaba.
Finalmente, y respecto del helicóptero quemado por
la CAM solo queda decir que en su declaración este helicóptero servía para un vertedero ilegal en territorio mapuche, y que si bien la pérdida de esas vidas es un hecho lamentable, lo más triste es que no se ha tomado en cuenta que ellos murieron por el interés de una empresa forestal que les pagaba menos de 200.000 pesos por arriesgar su vida, en donde la unidad aérea que debería haberlos sacado no se encontraba en el lugar y que los responsables de esto no son más que la familia Matte, dueños de gran parte de la riqueza del país.
Declaraciones de brigadistas dan cuenta deesta triste verdad.
Dentro de la desesperación del gobierno de Sebastián Piñera por disminuir los niveles de desaprobación y por justificar sus leyes represivas, y la constante represión de un Estado que cada vez es más dominado por los intereses financieros y de unas pocas familias privilegiadas, no queda más que estar informado y tratar de hacer frente a esa lógica de “lo primero que se dice es lo que queda”, para no pecar de inocentes antes todo un escenario que es construido minuciosamente, y que tiene por objetivo dominarnos.
Fuerza a todos los que luchan y que ven el futuro peligrando por culpa de unos pocos.